14 de julio de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (8): LA CALLE DE NIÁGARA




A día de hoy, el callejero de la ciudad de Alicante apenas conserva denominaciones populares o tradicionales, y esto es debido a las sucesivas “depuraciones” realizadas que han ido eliminando esos nombres “por la ninguna significación que tienen unos, ya por la repugnancia que otros ofrecen” tal y como se afirmaba en 1852. Así hemos visto desaparecer topónimos como la Pelota, la Trampa, la Carassa, el Bale, Bonaire, las Ánimas... Todos ellos, nombres con un significado histórico detrás que nos darían hoy información de un Alicante ya desaparecido y que por desgracia está prácticamente olvidado. Por suerte aún nos quedan en Alicante unas pocas calles que conservan su denominación popular e histórica. Este es el caso de la Calle de Niágara, a los pies de la Basílica de Santa María.

El origen de su nombre tenemos que buscarlo no en las famosas cataratas del mismo nombre, sino en la catarata de agua que caía por un gran caño de la plaza de Santa María que recogía las aguas de escorrentía que bajaban del casco antiguo y de las laderas del Benacantil. De hecho antiguamente la calle de Niágara era conocida como “la Catarata” por las razones antes expuestas y que ampliaremos más adelante.

En esta vía, cuando se denominaba Carreró de les Botigues, Augusto Roselt alquiló en 1807 a Lorenza Burguñó, viuda de Lacy, un viejo y húmedo almacén, bastante amplio eso sí, en el que instaló el teatro del que carecía la ciudad tras el cierre del instalado en el Hospital de San Juan de Dios. Por desgracia, la vetustez del inmueble y problemas de índole diversa y variopinta derivados de la inmediata situación bélica del país, provocaron que el teatro suspendiera sus actuaciones y permaneciera cerrado varios años, acelerándose su ruina. La apertura de un nuevo teatro con beneplácito de las autoridades en la Calle de Teatinos (hoy Barón deFinestrat) aceleró el fin del “Corralón de los Cómicos” de la Calle Niágara, no sin protestas del Sr. Roselt y los lamentos de su propietaria. El edificio sería derribado a inicios de la década de los 40 del siglo XIX, poco antes de la apertura del Teatro Principal.
Por todos los motivos expuestos, hasta 1852, la Calle de la Catarata fue denominada Calle del Teatro Antiguo. En el cabildo del 7 de octubre de ese año la Plaza del Barranquet, en la que se encontraba el Teatro Principal, pasaba a denominarse del Teatro (hoy Ruperto Chapí) y la que nos ocupa pasaba a llevar el nombre que hoy conserva, seguramente para no confundir al personal con dos vías públicas con la palabra Teatro.
José Guardiola Picó en su obra "Reformas en Alicante para el siglo XX" de 1909, trata de forma bastante extensa los problemas de inundaciones que padecía esta parte de la ciudad y que achacaba a las aguas de escorrentía que bajaban entubadas desde la plaza del Puente a través de un canal denominado “la Mina” y que acababan su zigzagueante viaje en la Plaza de Santa María, cayendo mediante un caño de piedra a la calle de Niágara.
Era muy frecuente que con las lluvias torrenciales la mencionada mina reventara por la escalinata de Santa María anegando la zona y sembrando las calles de inmundicias, provocando la lógica queja de los vecinos que no comprendían que, apenas a dos pasos del Ayuntamiento, la ciudad pudiera presentar tan lamentable aspecto.
Hoy ya no queda rastro de aquel viejo canalón. Lo que sí que nos quedan son las crónicas periodísticas, documentos del Archivo y libros de Cabildos que nos ayudan a reconstruir para ustedes, queridos lectores, curiosos pasajes de la historia de Alicante.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 16 de febrero de 2014
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28 de junio de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (7): LAS CASAS DE TATO




Aunque las modernas edificaciones del barrio de San Blas nos lleven a pensar que se trata de un conjunto moderno con unas seis o siete décadas de vida, la realidad es que las raíces de dicha barriada se adentran hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando San Blas nació como un conjunto de viviendas modestas de trabajadores situadas en una partida rural aislada de la ciudad, distante unos dos kilómetros de ésta. Repasando el callejero del barrio descubrimos un grupo de calles con nombres y apellidos similares ya que casi todas ellas están relacionadas entre sí. Aunque este es un tema que esperamos tratar más adelante en otra entrega de “El Paseo del Chanco”. Hoy nos centraremos en una de las primeras vías públicas abiertas en el barrio, que es la que lleva el escueto y curioso nombre de Tato.

La calle está dedicada al comerciante y fundador del Barrio de San Blas, José María Tato d’Acosta del que sabemos que nació a principios del XIX, hijo de Benito y María Juana, falleciendo, soltero, en abril de 1879. Fue el impulsor del primer grupo de cuarenta casas del barrio en la segunda mitad del siglo XIX (años 60 aproximadamente). Dicha manzana cuadrada de diez casas por lado estaba delimitada por las actuales calles de Bono Guarner (antes Estación), Tato, Doctor Santaolalla (antes la Pelegrina) y Carlota Pasarón.

Su sobrino Tomás Tato Julián, nacido en Ceuta en 1833 estableció junto a su tío un molino harinero movido a vapor en aquella manzana de casas firmando comercialmente como “Tato y Sobrinos”. Tomás Tato sería alcalde de Alicante por un breve espacio de tiempo en 1882. Contrajo matrimonio con Enriqueta Ortega Gironés y de este matrimonio nacerían, que sepamos, cuatro hijos llamados Enrique, Tomás (Director de la Fábrica de Tabacos de Alicante), Ramón y José.

Y es que el apellido Tato ha sido llevado con honra por destacados personajes de esta ciudad que han llevado su alicantinismo con orgullo por diferentes rincones. Cabe destacar, entre otros, al Almirante Julio Guillén Tato, al escritor y Cronista de Alicante Enrique Cerdán Tato, recientemente fallecido, o al también escritor y periodista (ganador de un Ondas) Gaspar Tato Cumming, nieto de Tomás y Enriqueta, y que falleció en 2002 a los 96 años dejando escritos diversos libros sobre viajes. Ambos escritores tienen sendas calles dedicadas en el barrio, si bien a Gaspar se la rotularon sus familiares nada más nacer, y no por sus posteriores méritos.

La calle de Tato mantuvo su nombre inalterable hasta el año 1936, momento en que se acuerda que la calle pase a denominarse Calle del Teniente Castillo, en homenaje al militar José Castillo Sáenz de Tejada asesinado poco antes del inicio de la Guerra Civil. No fue la única vía pública de la barriada que cambió de nombre. De hecho hasta el propio barrio de San Blas vio trocada su denominación por la de Libertad. Tras la victoria de los sublevados, concretamente en diciembre de 1940, Mercedes Cumming Tato solicitaba al pleno del Ayuntamiento que la calle del Teniente Castillo recuperara el nombre de su antepasado. Si bien en su petición hay un error, ya que afirma que la vía pública hacía referencia a Tomás Tato Julián en vez de a José María Tato d’Acosta.

A día de hoy, la manzana originaria del barrio de San Blas ha desaparecido, siendo sustituidas sus viviendas por modernas edificaciones. Además, su calle carece de placa biográfica que nos aclare algo sobre el fundador de este barrio tan alicantino.

No quisiera finalizar sin agradecer a Jesús López Tato y al Archivo Municipal la ayuda prestada para la elaboración de este modesto artículo.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 2 de marzo de 2014
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11 de abril de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (6). SALAZAR. EL HOMBRE DEL BULEVAR




 A caballo entre los siglos XX y XXI, Alicante ejecutó una obra de suma importancia para su trama urbana. Después de décadas convertido en un lodazal, se acometía por fin la urbanización del Bulevar del Pla. Se enlazaba así el barrio de las Carolinas con los del Garbinet y Nou Garbinet. Pese a que es conocido popularmente como Bulevar del Pla, lo cierto es que desde el 6 de septiembre de 1961 se denomina oficialmente Periodista Rodolfo de Salazar.

Rodolfo de Salazar y Navarro nace en Alicante el 25 de abril de 1880. Era hijo del también periodista José María de Salazar, fallecido cuando Rodolfo tenía 18 años, y de Matilde Navarro. Nada conocemos de su infancia, pero sabemos que en mayo de 1905 contrajo matrimonio en San Nicolás con Luisa Martínez Garí.

Rodolfo de Salazar fue un gran admirador de Gustavo Adolfo Bécquer, sobre el que realizó múltiples conferencias, bautizando además a uno de sus hijos (fallecido en 1915) con el nombre del poeta. La tragedia perseguiría a los Salazar, los cuales verían morir 3 años después a su hijo menor Víctor Manuel de 14 meses de edad.

Prolífico colaborador de la prensa alicantina, con sus crónicas y poemas, Rodolfo de Salazar fue redactor-jefe del diario conservador alicantino “El Día” hasta julio de 1918, siendo sustituido por García Marcili (Aristarco). Gracias a su amistad con la familia Luca de Tena (don Torcuato veraneaba en Aigües), Salazar marchó con su familia a Madrid a ocupar el cargo de Redactor-Jefe en “ABC”, en cuyo puesto seguiría durante casi 20 años compaginándolo con el semanario “Blanco y Negro” y la corresponsalía para Alicante de “Mundo Latino”.

Aparte del periodismo, Salazar fue un excelente novelista y poeta modernista. Su primera obra “Ecos del Alma” fue una recopilación de sus poesías y vio la luz en 1901 prologada por el poeta Juan Alemañy. Al año siguiente aparecería  su obra “Remediéts y Frasquiteta”. Le seguirían otras como “Alma sonora”, “Risas y lágrimas” o la aclamada comedia lírica “Náufragos de la vida” escrita en colaboración con el compositor Rafael Campos de Loma y estrenada en 1918 en el Teatro Principal en un acto a beneficio del Círculo de Bellas Artes.

Fue presidente del Ateneo Científico Literario y Artístico, del antes mencionado Círculo de Bellas Artes de Alicante, de la sección de cultura de la Casa de Valencia en Madrid y miembro honorario de la directiva de “La Wagneriana” entre otros muchos cargos de relevancia. Como Decano de los ‘Foguerers Majors’ difundió la fiesta en Madrid.

Al iniciarse la Guerra Civil es detenido, quedando en libertad poco después. Tras una larga enfermedad, Rodolfo de Salazar fallece en Alicante un 14 de diciembre de 1937 a los 57 años de edad dejando mujer e hijos. En plena guerra, el diario republicano El Luchador se arriesgaría a dedicarle un escueto obituario.

El 12 de diciembre de 1940, a punto de cumplirse el tercer aniversario de su muerte, la Comisión Permanente del Ayuntamiento presidida por Ambrosio Luciáñez, a petición de la Asociación de la Prensa Alicantina, aprobaba la concesión a perpetuidad de la tumba del periodista a su viuda.

El 30 de octubre de 2011, a sugerencia de la Asociación Cultural Alicante Vivo, sus restos fueron trasladados desde su deteriorada tumba al “Jardí del Silenci”, lugar de descanso en nuestro cementerio de destacados alicantinos.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 2 de febrero de 2014
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31 de marzo de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (5): LUCEROS, LA PRIMERA ROTONDA

La plaza de los Luceros (Foto de Juan Bautista Espasa)

En la segunda mitad del siglo XIX, Alicante planea por fin su necesario y urgente Ensanche urbano. Siguiendo las trazas del Eixample de Ildefonso Cerdà para la ciudad de Barcelona, nuestra urbe traza con tiralíneas un conjunto de manzanas delimitadas por calles ortogonales y con dos amplias avenidas con salón central que se cruzarían en las cercanías del torreón de San Cayetano, junto a la Muntanyeta. Esas dos avenidas llevarían los nombres de la batalla de Luchana (del Tossal al mar) y de Alfonso el Sabio (desde San Antón a la Estación de MZA). Curiosamente en el cruce de las mismas no se planteó originariamente ninguna plaza singular. Fue con el paso de los años cuando se piensa en la construcción de la actual glorieta.

Asistimos al nacimiento -en plano- de la que con los años sería una de las plazas más destacadas de la ciudad de Alicante, la hoy conocida como Plaza de los Luceros, epicentro de celebraciones, fiestas y protestas. Francisco Montero Pérez ya lo predecía en agosto de 1916 en las páginas del diario El Luchador: «Una vez terminada, se podrá decir que será la plaza más hermosa y la más grande de las existentes en Alicante. Será redonda, única aquí de esta clase y los edificios que hoy la forman y los que se construirán, son de bellísima arquitectura».

En el año 1908 esta plaza innominada y desértica recibe el nombre de Plaza de la Independencia con motivo del primer centenario del levantamiento del Dos de Mayo y del inicio de la Guerra del Francés.

Encontramos ya en la sesión plenaria del ........ PARA LEER MÁS PINCHE AQUÍ


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 21 de enero de 2014
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20 de enero de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (4). LA PLAZA DEL DOCTOR BALMIS


 La Casa Torrent en los años 80 (Foto: Alfredo Campello Carbonell)

La destrucción de las bancadas pseudomodernistas de la Plaza del Doctor Balmis ha hecho correr ríos de tinta en la prensa local. No vamos a entrar a valorar la decisión municipal de remodelar este enclave, puesto que nuestro cometido en esta sección es contarles la historia de este rincón.
La Plaza del Doctor Balmis surgió del derribo de una manzana de casas ruinosas situadas entre las calles de los Limones, Nuestra Señora de los Desamparados, El Cid (antes del Parador) y Canalejas (antes de las Bóvedas). El derribo de estas casas corrió a cargo del empresario de tonelería José Torrent y Maluenda motivo por el cual este solar fue conocido popularmente como la Plaza de Torrent.

Del señor Torrent podemos decir que nació en el entonces Arrabal de San Francisco. Militó en las filas liberales y fue concejal del Ayuntamiento alicantino, desempeñando entre otros cargos el de vocal de la Junta Local de Instrucción Pública. Falleció el 4 de febrero de 1898. De su negocio sabemos que abrió en 1863, y que en 1910 estaba ya a cargo de su hijo José Torrent Romá. En 1928 se seguía anunciando en guías comerciales con la misma dirección.

Volviendo a la historia de la plaza, sabemos que el 7 de febrero de 1919, el Ayuntamiento de Alicante acordó darle el nombre de Doctor Balmis a la Calle de Niágara (antes Catarata) pero siete días después se revocó la aprobación y se decidió que fuera la Plaza de Torrent la que fuese dedicada al ilustre médico alicantino Francisco Xavier Balmis (1783-1819), difusor de la vacuna de la viruela por el Nuevo Mundo, Filipinas y Asia. Cinco días después las autoridades municipales, el Diputado José Francos Rodríguez, militares y religiosos acudían a descubrir el rótulo de la plaza (pieza desaparecida de Vicente Bañuls) acompañados de la Banda de Música y del numeroso público allí presente.

La plaza, la verdad sea dicha, nunca fue...... PARA LEER MÁS PINCHA AQUÍ


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 8 de diciembre de 2013
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9 de diciembre de 2013

EL PASEO DEL CHANCO (3). LA "CIUDAD PRIETO"

Playa de Muchavista (Postal Arribas)

Pese a lo que muchos piensan, los inicios de la explotación turística de toda la franja costera de  la Playa de San Juan y el Cabo de la Huerta no comenzaron en los años cincuenta. Los primeros y tímidos inicios se dieron durante la Dictadura de Primo de Rivera, pero fue durante la II República cuando comenzó a gestarse la que iba a ser conocida como “Ciudad Prieto” en honor a su máximo impulsor y defensor, el Ministro Indalecio Prieto.

Con la llegada de Lorenzo Carbonell a la alcaldía alicantina se proyectó una completa Ciudad Satélite en los terrenos de las playas de San Juan y de la hoy llamada de Muchavista, extendiéndose también al Cabo de la Huerta. Según nos cuenta Tomás Mazón en su aclaradora obra “La urbanización de la Playa de San Juan”, los planos corrieron a cargo del prestigioso arquitecto Pedro Muguruza, cuyo anteproyecto fue el ganador del Concurso Nacional convocado por el Ayuntamiento, que fue aprobado por el Gobierno republicano en septiembre de 1933.

Se concebía un barrio residencial casi autónomo, radicalmente diferente al resultado final que hoy contemplamos, fruto del desarrollismo franquista de los 50 y 60. En primera línea una franja verde de terreno libre; justo detrás, chalets de planta baja y piso de estilo uniforme, dejando los chalets de dos pisos y pequeños apartamentos para la segunda línea. En la zona más alejada de la costa se situarían los apartamentos en altura.

Respecto a los servicios públicos previstos, se concebía la construcción de un muelle para yates, un Hotel Balneario municipal, clubs de tenis y golf, aeródromo, estadio, dependencias municipales y un Internado de Pensionistas Ferroviarios en el Cabo, el cual se acabaría levantando entre los 40 y los 50 en Sant Joan d’Alacant. Además se preveía respetar y ampliar el palmeral existente aún hoy junto al Hotel Almirante y dejar espacio para el cultivo. Todo esto quedaba amparado por la denominada “Ley Prieto” que declaraba el proyecto de utilidad pública, facilitando así las expropiaciones.

Por todo lo antes descrito, el Ayuntamiento acordó dar el nombre de Indalecio Prieto al nuevo barrio, y el 3 de julio de 1936, concederle la Medalla de Oro de la ciudad al Ministro. Desconocemos si el inmediato inicio de la Guerra Civil frustró la entrega física de esta distinción.

El conflicto bélico paralizó el proyecto, del que sólo... PARA LEER MÁS PINCHE AQUÍ

ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 26 de noviembre de 2013
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