11 de abril de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (6). SALAZAR. EL HOMBRE DEL BULEVAR




 A caballo entre los siglos XX y XXI, Alicante ejecutó una obra de suma importancia para su trama urbana. Después de décadas convertido en un lodazal, se acometía por fin la urbanización del Bulevar del Pla. Se enlazaba así el barrio de las Carolinas con los del Garbinet y Nou Garbinet. Pese a que es conocido popularmente como Bulevar del Pla, lo cierto es que desde el 6 de septiembre de 1961 se denomina oficialmente Periodista Rodolfo de Salazar.

Rodolfo de Salazar y Navarro nace en Alicante el 25 de abril de 1880. Era hijo del también periodista José María de Salazar, fallecido cuando Rodolfo tenía 18 años, y de Matilde Navarro. Nada conocemos de su infancia, pero sabemos que en mayo de 1905 contrajo matrimonio en San Nicolás con Luisa Martínez Garí.

Rodolfo de Salazar fue un gran admirador de Gustavo Adolfo Bécquer, sobre el que realizó múltiples conferencias, bautizando además a uno de sus hijos (fallecido en 1915) con el nombre del poeta. La tragedia perseguiría a los Salazar, los cuales verían morir 3 años después a su hijo menor Víctor Manuel de 14 meses de edad.

Prolífico colaborador de la prensa alicantina, con sus crónicas y poemas, Rodolfo de Salazar fue redactor-jefe del diario conservador alicantino “El Día” hasta julio de 1918, siendo sustituido por García Marcili (Aristarco). Gracias a su amistad con la familia Luca de Tena (don Torcuato veraneaba en Aigües), Salazar marchó con su familia a Madrid a ocupar el cargo de Redactor-Jefe en “ABC”, en cuyo puesto seguiría durante casi 20 años compaginándolo con el semanario “Blanco y Negro” y la corresponsalía para Alicante de “Mundo Latino”.

Aparte del periodismo, Salazar fue un excelente novelista y poeta modernista. Su primera obra “Ecos del Alma” fue una recopilación de sus poesías y vio la luz en 1901 prologada por el poeta Juan Alemañy. Al año siguiente aparecería  su obra “Remediéts y Frasquiteta”. Le seguirían otras como “Alma sonora”, “Risas y lágrimas” o la aclamada comedia lírica “Náufragos de la vida” escrita en colaboración con el compositor Rafael Campos de Loma y estrenada en 1918 en el Teatro Principal en un acto a beneficio del Círculo de Bellas Artes.

Fue presidente del Ateneo Científico Literario y Artístico, del antes mencionado Círculo de Bellas Artes de Alicante, de la sección de cultura de la Casa de Valencia en Madrid y miembro honorario de la directiva de “La Wagneriana” entre otros muchos cargos de relevancia. Como Decano de los ‘Foguerers Majors’ difundió la fiesta en Madrid.

Al iniciarse la Guerra Civil es detenido, quedando en libertad poco después. Tras una larga enfermedad, Rodolfo de Salazar fallece en Alicante un 14 de diciembre de 1937 a los 57 años de edad dejando mujer e hijos. En plena guerra, el diario republicano El Luchador se arriesgaría a dedicarle un escueto obituario.

El 12 de diciembre de 1940, a punto de cumplirse el tercer aniversario de su muerte, la Comisión Permanente del Ayuntamiento presidida por Ambrosio Luciáñez, a petición de la Asociación de la Prensa Alicantina, aprobaba la concesión a perpetuidad de la tumba del periodista a su viuda.

El 30 de octubre de 2011, a sugerencia de la Asociación Cultural Alicante Vivo, sus restos fueron trasladados desde su deteriorada tumba al “Jardí del Silenci”, lugar de descanso en nuestro cementerio de destacados alicantinos.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 2 de febrero de 2014
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31 de marzo de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (5): LUCEROS, LA PRIMERA ROTONDA

La plaza de los Luceros (Foto de Juan Bautista Espasa)

En la segunda mitad del siglo XIX, Alicante planea por fin su necesario y urgente Ensanche urbano. Siguiendo las trazas del Eixample de Ildefonso Cerdà para la ciudad de Barcelona, nuestra urbe traza con tiralíneas un conjunto de manzanas delimitadas por calles ortogonales y con dos amplias avenidas con salón central que se cruzarían en las cercanías del torreón de San Cayetano, junto a la Muntanyeta. Esas dos avenidas llevarían los nombres de la batalla de Luchana (del Tossal al mar) y de Alfonso el Sabio (desde San Antón a la Estación de MZA). Curiosamente en el cruce de las mismas no se planteó originariamente ninguna plaza singular. Fue con el paso de los años cuando se piensa en la construcción de la actual glorieta.

Asistimos al nacimiento -en plano- de la que con los años sería una de las plazas más destacadas de la ciudad de Alicante, la hoy conocida como Plaza de los Luceros, epicentro de celebraciones, fiestas y protestas. Francisco Montero Pérez ya lo predecía en agosto de 1916 en las páginas del diario El Luchador: «Una vez terminada, se podrá decir que será la plaza más hermosa y la más grande de las existentes en Alicante. Será redonda, única aquí de esta clase y los edificios que hoy la forman y los que se construirán, son de bellísima arquitectura».

En el año 1908 esta plaza innominada y desértica recibe el nombre de Plaza de la Independencia con motivo del primer centenario del levantamiento del Dos de Mayo y del inicio de la Guerra del Francés.

Encontramos ya en la sesión plenaria del 9 de abril de 1915 la aprobación de un informe de la Comisión de Ensanche para modificar la rasante de la plaza y comenzar su urbanización. Previamente a este acuerdo, el Ayuntamiento había concedido a la Sociedad Deportiva Lucentum Foot-Ball Club permiso para montar en precario un campo de fútbol en el solar destinado a plaza. No fue este el único uso que se le dio a la rotonda hasta la construcción de la actual fuente. Sabemos que, al menos en dos ocasiones, se instaló un circo en ella. 

La plaza permaneció virgen, con la salvedad de los jardincillos que vemos en la foto, hasta el año 1930 en que Daniel Bañuls comienza a levantar su Fuente de Levante. La obra fue entregada al Ayuntamiento el 11 de mayo de 1931. Ese mismo día, una turba incontrolada asaltaba y quemaba iglesias y conventos de la ciudad. A pocos metros de la plaza, el joven Luis Masiá moría frente al edificio de los Salesianos, que ardía por sus cuatro costados. 

El 27 de julio de 1934, el Ayuntamiento presidido por Lorenzo Carbonell acuerda rotular la plaza con el nombre de Cataluña, en homenaje al Estatut d’Autonomia catalán. Poco después, el 19 de diciembre, tras la destitución del Ayuntamiento, la Comisión Gestora presidida por el Alcalde conservador Santaolalla revoca el acuerdo plenario y vuelve a denominarla Independencia «por existir desde hace muchos años una vía pública en esta Capital denominada de Barcelona, dedicada esta sencilla ofrenda a la capitalidad de la región levantina de mayor prestigio». El 24 de abril de 1936, tras la restitución de la Corporación de Carbonell, la glorieta vuelve a denominarse Plaza de Cataluña.
 
A comienzos de los 40, la plaza es bautizada con su nombre actual: los Luceros, en honor a una estrofa del «Cara al sol». Pese a los diversos intentos de cambio durante la Transición, la plaza mantendrá su nombre, tornado ya en celestial; aunque para los alicantinos siempre ha sido y será la Plaça dels Cavalls.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 21 de enero de 2014
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20 de enero de 2014

EL PASEO DEL CHANCO (4). LA PLAZA DEL DOCTOR BALMIS


 La Casa Torrent en los años 80 (Foto: Alfredo Campello Carbonell)

La destrucción de las bancadas pseudomodernistas de la Plaza del Doctor Balmis ha hecho correr ríos de tinta en la prensa local. No vamos a entrar a valorar la decisión municipal de remodelar este enclave, puesto que nuestro cometido en esta sección es contarles la historia de este rincón.
La Plaza del Doctor Balmis surgió del derribo de una manzana de casas ruinosas situadas entre las calles de los Limones, Nuestra Señora de los Desamparados, El Cid (antes del Parador) y Canalejas (antes de las Bóvedas). El derribo de estas casas corrió a cargo del empresario de tonelería José Torrent y Maluenda motivo por el cual este solar fue conocido popularmente como la Plaza de Torrent.

Del señor Torrent podemos decir que nació en el entonces Arrabal de San Francisco. Militó en las filas liberales y fue concejal del Ayuntamiento alicantino, desempeñando entre otros cargos el de vocal de la Junta Local de Instrucción Pública. Falleció el 4 de febrero de 1898. De su negocio sabemos que abrió en 1863, y que en 1910 estaba ya a cargo de su hijo José Torrent Romá. En 1928 se seguía anunciando en guías comerciales con la misma dirección.

Volviendo a la historia de la plaza, sabemos que el 7 de febrero de 1919, el Ayuntamiento de Alicante acordó darle el nombre de Doctor Balmis a la Calle de Niágara (antes Catarata) pero siete días después se revocó la aprobación y se decidió que fuera la Plaza de Torrent la que fuese dedicada al ilustre médico alicantino Francisco Xavier Balmis (1783-1819), difusor de la vacuna de la viruela por el Nuevo Mundo, Filipinas y Asia. Cinco días después las autoridades municipales, el Diputado José Francos Rodríguez, militares y religiosos acudían a descubrir el rótulo de la plaza (pieza desaparecida de Vicente Bañuls) acompañados de la Banda de Música y del numeroso público allí presente.

La plaza, la verdad sea dicha, nunca fue un paradigma de lo coqueto y de lo acogedor. Solamente destacaban algunos árboles y la bonita fuente de la foto. La Guerra Civil dejaría también huella en esta plaza, puesto que en su subsuelo existe un refugio antiaéreo con capacidad para 450 personas, una de cuyas entradas acaba de ser descubierta. En 1939 abriría allí sus puertas el denominado “kiosko del Moro”

Coincidiendo con las obras a llevar a cabo en Alicante con motivo del V Centenario de la concesión del título de Ciudad, se anunciaba en marzo de 1989 la remodelación y ajardinamiento de la Plaza del Doctor Balmis. El proyecto realizado por los técnicos municipales del Área de Servicios y Mantenimiento se concebía como un homenaje a Gaudí, concretamente a sus bancos del Parc Güell y se presupuestaba, al cambio, en unos 46.000 euros. La obra contemplaba el mantenimiento de la fuente y la colocación de una escultura de homenaje a Balmis que estaba siendo realizada por el escultor Pepe Gutiérrez y de la que sólo faltaba su fundición en bronce. Sin que sepamos muy bien el motivo, la fuente sería trasladada ala Plaza del General Mancha y la escultura de Gutiérrez se quedaría sin fundir. Tampoco cuajó la idea de colocar el busto de Balmis que se almacenaba en el Archivo y que hoy se encuentra en Sant Joan.

La reforma fue aprobada en diciembre de 1989 y comenzó a ejecutarse a mediados de 1991. No fueron muchas las voces que criticaron esta obra, puesto que cualquier cosa mejoraba el erial existente, pero de entre ellas queremos destacar la de Juan Luis Piñón, Profesor de Urbanística de la UPV, que afirmó que «en la plaza del Doctor Balmis la anécdota se ha convertido en esencia y la idea en parodia». 


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 8 de diciembre de 2013
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9 de diciembre de 2013

EL PASEO DEL CHANCO (3). LA "CIUDAD PRIETO"

Playa de Muchavista (Postal Arribas)

Pese a lo que muchos piensan, los inicios de la explotación turística de toda la franja costera de  la Playa de San Juan y el Cabo de la Huerta no comenzaron en los años cincuenta. Los primeros y tímidos inicios se dieron durante la Dictadura de Primo de Rivera, pero fue durante la II República cuando comenzó a gestarse la que iba a ser conocida como “Ciudad Prieto” en honor a su máximo impulsor y defensor, el Ministro Indalecio Prieto.

Con la llegada de Lorenzo Carbonell a la alcaldía alicantina se proyectó una completa Ciudad Satélite en los terrenos de las playas de San Juan y de la hoy llamada de Muchavista, extendiéndose también al Cabo de la Huerta. Según nos cuenta Tomás Mazón en su aclaradora obra “La urbanización de la Playa de San Juan”, los planos corrieron a cargo del prestigioso arquitecto Pedro Muguruza, cuyo anteproyecto fue el ganador del Concurso Nacional convocado por el Ayuntamiento, que fue aprobado por el Gobierno republicano en septiembre de 1933.

Se concebía un barrio residencial casi autónomo, radicalmente diferente al resultado final que hoy contemplamos, fruto del desarrollismo franquista de los 50 y 60. En primera línea una franja verde de terreno libre; justo detrás, chalets de planta baja y piso de estilo uniforme, dejando los chalets de dos pisos y pequeños apartamentos para la segunda línea. En la zona más alejada de la costa se situarían los apartamentos en altura.

Respecto a los servicios públicos previstos, se concebía la construcción de un muelle para yates, un Hotel Balneario municipal, clubs de tenis y golf, aeródromo, estadio, dependencias municipales y un Internado de Pensionistas Ferroviarios en el Cabo, el cual se acabaría levantando entre los 40 y los 50 en Sant Joan d’Alacant. Además se preveía respetar y ampliar el palmeral existente aún hoy junto al Hotel Almirante y dejar espacio para el cultivo. Todo esto quedaba amparado por la denominada “Ley Prieto” que declaraba el proyecto de utilidad pública, facilitando así las expropiaciones.

Por todo lo antes descrito, el Ayuntamiento acordó dar el nombre de Indalecio Prieto al nuevo barrio, y el 3 de julio de 1936, concederle la Medalla de Oro de la ciudad al Ministro. Desconocemos si el inmediato inicio de la Guerra Civil frustró la entrega física de esta distinción.

El conflicto bélico paralizó el proyecto, del que sólo se construyó la carretera de acceso, cuyas obras fueron inauguradas por Azaña el 25 de junio de 1933. Se trata de la carretera que se inicia en Vistahermosa y finaliza en el cruce con la carretera de Aigües. Esta avenida es conocida hoy con los nombres de Albufereta (antes Camarada Jaime Llopis), la Condomina, Cataluña, Niza, Jaime I el Conquistador (antes Gobernador Aramburu) y San Bartolomé, estas dos últimas dentro ya del término municipal del Campello.

El exilio del socialista Indalecio Prieto, la muerte de Muguruza, el posicionamiento de las nuevas autoridades a favor de los propietarios de los terrenos y el rechazo al proyecto de las autoridades municipales campelleras -que acabaron rebautizando su tramo de playa con el viejo y olvidado topónimo de Muchavista- dieron la puntilla al Plan Muguruza, arrasado por los intereses urbanísticos y especuladores. ¿Les suena?

El resultado que hoy contemplamos, tanto en la playa de San Juan como en la de Muchavista y el Cabo de la Huerta, es radicalmente opuesto al ideado por Indalecio Prieto y Pedro Muguruza. Alicante perdió la oportunidad de convertir la playa de la Huerta en un edén para el turismo residencial.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 26 de noviembre de 2013
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12 de noviembre de 2013

EL PASEO DEL CHANCO (2): EL VIAL DE LOS CIPRESES

 El Vial de los Cipreses. (Foto de Juan Carlos Soler para ABC)

Hasta el año 1924, el cementerio municipal de Nuestra Señora del Remedio podríamos decir que funcionaba en precario. Tras décadas de gestiones y luchas con la Iglesia, propietaria del único cementerio de la ciudad (el católico de San Blas), el Ayuntamiento adquirió en 1915 a Pascual Marco Pomares los terrenos de la finca «El Toll» necesarios para construir el nuevo cementerio de la ciudad. 

Y decimos que funcionaba en precario porque tuvo que entrar en servicio en 1918 de forma apresurada para dar cabida a las víctimas de la epidemia de Gripe Española. El nuevo cementerio carecía de accesos en condiciones hasta tal punto que los coches fúnebres, en muchos casos, tenían que detenerse antes de llegar al camposanto para pasar el féretro a un pequeño carruaje que completaba el trayecto.

Una vez realizado el sepelio, la tumba quedaba abandonada a su suerte en medio de un enorme descampado. Y es que el nuevo cementerio, por carecer, carecía hasta de un vallado perimetral completo que cerrara el recinto. Las obras, que habían comenzado tímidamente en 1915 avanzaban muy despacio.

A principio de los años 20 el Ayuntamiento comenzó las gestiones para construir un camino recto y en condiciones que conectara la Carretera de Ocaña con la puerta del cementerio, frente a la que se proyectaba construir una plaza semicircular. La obra fue adjudicada el 23 de abril de 1924 al contratista Vicente Cabrera por un importe de poco más de 16.000 pesetas y cruzaba terrenos que habían sido cedidos por sus propietarios, los señores Juan Esquerdo y Máximo Caturla

El nuevo camino fue concebido como un paseo-alameda de 1.800 metros de longitud. La calzada tenía una anchura de seis metros, a los que había que sumarle dos aceras de poco más de dos, separadas de la zona de tránsito por dos cunetas. Nos llaman la atención algunos datos de la obra, como por ejemplo que los 25 bancos de piedra artificial fueron pagados por las empresas de Pompas Fúnebres o que en un principio por el Vial de los Cipreses sólo pudieran circular carruajes funerarios para evitar su deterioro. Después de años de retraso, sólo fue necesario un mes para abrir el nuevo camino.

El 17 de julio de 1924 fue el día elegido por las autoridades municipales para inaugurar el cercado y portaladas de acceso del cementerio municipal, sus dependencias católicas y neutras, el osario general y, como no, el nuevo camino y la plaza semicircular de acceso. Al frente de la comitiva iba el Alcalde de Alicante, Miguel Salvador Arcángel, seguido de los concejales y José Tato, Heliodoro Madrona, José Guillén y Carlos Manero, seguidos por representantes de la prensa local y funcionarios como Enrique Ferré o Carmelo Simón Pla .

En el momento de iniciarse la comitiva inaugural que recorrería los casi dos kilómetros del camino, se presentó un coche fúnebre que se mandaba a su última morada a aquel que en vida fue conocido por Luis Villaría, Teniente de Carabineros. Las autoridades acordaron acompañar a la comitiva fúnebre hasta el cementerio y rezar un responso por el finado una vez cortada la guirnalda inaugural, bendiciendo así las instalaciones.

Años después se culminaría la obra de la plaza del cementerio levantando los bonitos pabellones de la misma –hoy ocupados y en estado deplorable- destinados a funcionarios del camposanto, y que fueron proyectados por el Arquitecto municipal Francisco Fajardo. 

Y para finalizar, un pequeño apunte. El nombre de «Nuestra Señora del Remedio» le fue dado al innominado cementerio por acuerdo plenario del 3 de febrero de 1928 a petición del concejal Gaztambide. Amén.


ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 5 de noviembre de 2013
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26 de octubre de 2013

EL PASEO DEL CHANCO (1): EL PASEO DEL CHANCO


 La Plaza de Gabriel Miró en los años 50 (Foto: D. Mediterráneo)

«Con este título –denominación popular de la plaza-jardín que en Alicante hoy se llama de ‘Gabriel Miró’, en memoria del escritor genial- ha aparecido una revista anual ilustrada, que tiene por única misión la de cantar cada doce meses, en este de junio, las bellezas del barrio y consignar la descripción de la hoguera con que los citados vecinos contribuyen a la fiesta de las Hogueras de San Juan». Esta era parte de la reseña que ABC publicaba en su página 34 el ocho de junio de 1932 en relación a la aparición del llibret de la Hoguera de la Plaza de Gabriel Miró. Se anunciaba además que habían colaborado en dicho libro destacados alicantinos como Ferrándiz Torremocha, Víctor Viñes, Eleuterio Meseguer o el mismo Redactor-Jefe de ABC, el alicantino Rodolfo de Salazar.

Mucho se ha escrito ya de esta plaza, sin duda una de las pocas –quizás la única- que posee el honor de tener un rinconcito reservado en el corazón de todo alicantino, pero hemos querido dedicar la primera entrega de esta sección quincenal a contarles la historia de este emblemático rincón de la ciudad, por ser «El Paseo del Chanco» el nombre que desde hoy llevarán estas columnas.

Sobre el origen del nombre popular de la plaza existen varias versiones. Una, apuntada por Vila y Blanco, afirma que el significado le vendría de una vieja fuente existente en el lugar ocupado hoy por el Casino, que se encontraba en muy mal estado. La palabra valenciana «xanco» -o más correctamente «xanca»- definida como sinónimo de algo obsoleto y muy deteriorado habría dado, por consiguiente, el mote al paseo. Otros autores afirman que el apodo le vendría de otra de las definiciones de la palabra valenciana antes mencionada, que guardaría relación con los zancos que tendrían que usar los ciudadanos si querían sortear el lodazal en que se transformaba la plaza originaria en época de lluvias.

Si del nombre oficial que lleva la plaza hablamos, comprobaremos que éste no ha quedado al margen de los vaivenes políticos que han afectado a nuestro país. Veamos. Aquella primitiva plaza de las Barcas en la que se reparaban las embarcaciones de pesca, fue rotulada con el nombre de Isabel II coincidiendo, según los cronistas, con la mayoría de edad de la Reina. Tras la Revolución de Septiembre de 1868, pasó a denominarse de la Libertad, nombre que mantuvo hasta 1875, cuando volvió a llevar el nombre de la madre del Rey Alfonso XII. En 1930, coincidiendo con la muerte del escritor Gabriel Miró, los jardines interiores del paseo pasaron a ostentar su nombre, el cual se extendió a toda la plaza tras la proclamación de la II República. 

La plaza de Gabriel Miró, como jardín romántico que es, tuvo en su día una hermosa cancela de hierro, levantada por el contratista de obras José Marco Oliver, al cual le costó lo suyo cobrar la factura. Derribada esta cancela, no sin polémica, la plaza fue abierta a la ciudad, quedando tal y como hoy la vemos. Las viejas fuentes de aguas potables fueron sustituidas por una hermosa fuente ornamental conocida por «La Aguadora», obra de Vicente Bañuls, instalada en el centro de la misma alberca que recibió en octubre de 1898 las primeras aguas de Sax.

A día de hoy, pocos son los comercios históricos que subsisten. Desaparecida la prestigiosa Sastrería Prado, la Peluquería y la Farmacia Luna, ha llegado el turno de los bares, tabernas y restaurantes que, tras la reapertura de la Casa de Correos, han insuflado nueva vida al entrañable Paseo del Chanco.

ALFREDO CAMPELLO QUEREDA
Publicado en ABC Alicante el 8 de octubre de 2013
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25 de septiembre de 2012

MIL NOMBRES TIENE LA GRAN VÍA (1)

En el año 1990 se procedía a inaugurar solemnemente el primer tamo de la ansiada Gran Vía. Este primer tramo estaba comprendido entre la Avenida del Alcalde Lorenzo Carbonell y Nazareth. Puesto que esta circunvalación nació para coser los diferentes barrios dispersos alicantinos, la Gran Vía fue atravesando y uniendo en algunos casos calles o avenidas ya construidas y que por aquel entonces ostentaban ya un nombre oficial. Es por eso, y por la falta de voluntad municipal para unificar nombres y subsanar este caos, por lo que hay tramos de la Gran Vía que llegan a tener cuatro nombres oficiales entrecruzados

En esta primera entrega comenzaremos por el segundo tramo de la Gran Vía, comprendido entre Nazareth y la Glorieta Rodolfo Llopis de la Avenida de Novelda.

Pese a que como decimos anteriormente el primer tramo terminó en Campo de Mirra, la avenida Dr. Jiménez Díaz sobre la que se construyó la Gran Vía, se prolongó hasta el barranco de lo que hoy es el Bulevar de Teulada, quedando cortada y sin salida en ese lugar. El segundo tramo se inició sobre el mencionado barranco, enlazando con la calle Santa Pola y el cruce con Teulada, donde se construyó una semirrotonda. Posteriormente continuó por dicha calle convenientemente ensanchada absorbiendo a las calles Buenos Aires y Gran Vía. El final de este tramo se situó en la Avenida de Novelda, donde se construyó una rotonda.

El coste de este segundo tramo se estimaba en casi quinientos millones de pesetas y  para su apertura se hizo necesario el derribo de diecinueve casas, lo cual causó reiterados retrasos en el inicio de las obras. Quince de las casas a derribar eran de planta baja, dos de dos plantas y otras dos de tres alturas. Desaparecían además trece muros de solares situados en la zona. El coste total de estos derribos se estimaba en doce millones de pesetas. El primer edificio cayó el 25 de marzo de 1992 y ya en julio de ese mismo año, casi todo el tramo estaba ya libre de edificaciones y escombros.

 Inicio de las obras. Foto de Rafa Arjones para Información

El 25 de marzo de 1992 caía la primera casa de la Calle Santa Pola
 Foto de Rafa Arjones para Información

 Inauguración del segundo tramo de la Gran Vía
 Foto de Rafa Arjones para Información

Con dos años de retraso, las obras comenzaron oficialmente el 5 de marzo de 1992 con dos años de retraso. A parte del mencionado tramo de la avenida, se incluía además la urbanización del tramo de Teulada comprendido entre la nueva Gran Vía y el Estadio José Rico Pérez. Sumando ambos tramos salía aproximadamente un kilómetro de longitud. La obra más destacada de este tramo era la construcción de un puente sobre el barranco que uniría la avenid adel Doctor Jiménez Díaz con la Calle Santa Pola. Es decir, el Tramo I con el Tramo II. Con la construcción del Bulevar de Teulada y la canalización del barranco, unido a la construcción de un aparcamiento anexo, dejaron dicho puente embebido en la trama urbana siendo imposible reconocerlo a día de hoy.

El 11 de diciembre de 1992 el President de la Generalitat Joan Lerma y el alcalde de Alicante Ángel Luna procedieron a inaugurar oficialmente este segundo tramo de la Gran Vía. Esta apertura provocó protestas de los vecinos de San Agustín que temían quedar aislados. El concejal de tráfico Antonio Sánchez prometió a los vecinos mejoras y cambios de dirección una vez inaugurado el Bulevar Teulada, que conllevaría reformas en diversas arterias de la ciudad para canalizar el caótico tráfico de Alicante.

Repasemos por orden el nombre de cada calle absorbida por este segundo tramo de la Gran Vía. Dejaremos de lado el nombre del Doctor Jiménez Díaz, del cual hablaremos en otra entrega:

CALLE DE SANTA POLA

 

Se inicia en el Bulevar Teulada y finaliza en la Calle de Cerdá. Fue rotulada, al parecer, en el año 1955. Hace referencia como es evidente a la villa marinera alicantina. Para la apertura de la Gran Vía fue necesario ensanchar parte de la calle quedando algunas de sus medianeras a la vista. En marzo de 1992 fueron derribadas algunas viviendas de esta calle para iniciar las obras.


CALLE GRAN VÍA


Comprendida entre la Calle de Cerdá y la Calle de Buenos Aires. Recibió su nombre a mediados de los años 80. Se trata de uno de esos nombres que no sabemos muy bien por qué rotulan una vía pública. El nombre Gran Vía en nuestra ciudad no es nuevo. Ya se apodó así a la Avenida del Doctor (Catedrático) Soler o a la vía de circunvalación de Alicante (Salamanca, Benito Pérez Galdós, Poeta Carmelo Calvo) y ya de forma oficial, y desde 1975 rotula la Gran Vía del Conde de Casa Rojas, incluída en el primer tramo de la Gran Vía mencionado arriba, la única con el nombre "Gran Vía de..." que existe en toda la ciudad.

¿Qué sentido tiene dar el nombre de Gran Vía a una calle? La verdad es que ninguno. Si es una calle no puede ser una Gran Vía. Además esta corta calle se integró en la Gran Vía al derribarse una de las manzanas que la delimitaban, por lo que originariamente era una calle estrecha.

Este es uno de los ejemplos más claros del desbarajuste existente en el nomenclátor de las calles de la ciudad.


CALLE DE BUENOS AIRES


Comprendida entre la Calle de la Gran Vía y la Glorieta de Rodolfo Llopis. Estamos ante una de las calles más antiguas que forman la Gran Vía. Fue rotulada en los años 30 del siglo XX y al igual que las anteriores, su anchura no se corresponde con la original. Casi podríamos decir que toda la calle Buenos Aires desapareció al abrirse la Gran Vía.

No es la única referencia existente a Argentina. Desde la década de los años 20 existe una vía pública dedicada a la República Argentina en el barrio de la Florida. Pese a que oficialmente fue rotulada en el año 1927, creemos que su existencia puede ser anterior.


GLORIETA DE RODOLFO LLOPIS




El enlace con la Avenida de Novelda obligó a construir una Glorieta partida incompleta que fue rotulada con el nombre del destacado dirigente socialista, primer Director General de Enseñanza Primaria de la II República y Presidente del Gobierno de la República en el exilio, Rodolfo Llopis Ferrándiz (1895-1983), natural de Callosa d'En Sarrià.


Esta glorieta fue rotulada, como hemos dicho, en el año 1994 siendo descubierta su placa por el Presidente de la Diputación Antonio Mira-Perceval dentro de los actos conmemorativos del décimo aniversario de la muerte de Llopis. Once años antes, concretamente un 11 de noviembre de 1989, la localidad francesa de Albí, donde falleció en 1983 y donde vivió durante sus 37 años de exilio, rotuló una calle con su nombre.
No fue la primera vez que Rodolfo Llopis vio rotulada una calle con su nombre. Durante la Guerra Civil, la Calle de Antares situada en la Florida llevó su nombre hasta 1939.

Prometemos hablar más adelante sobre Llopis en otro de nuestros artículos.

Vayamos ahora con los planos que tanto nos gustan:

El final de Dr. Jiménez Díaz, la Calle Santa Pola y Buenos Aires
Plano de Pau Publicidad. Años 60

La misma zona en 1975

Ya aparece la Calle Gran Vía. Año 1987

El segundo tramo de la Gran Vía en la actualidad
Plano editado por El Callejero


ALFREDO CAMPELLO

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